Si ya probaste una fuente para tu perro y acabó en el armario, no era mala idea. Era la fuente equivocada.
Domingo por la noche, delante del fregadero
La primera fuente: tres semanas de ilusión
Lo que de verdad falló (y no fue tu perro)
1. Estaba pensada para gatos
2. Era de plástico
3. La bomba no aguantó
Esa baba del fondo del cuenco tiene nombre
Lo que puedes hacer hoy, tengas la fuente que tengas
Un caso ilustrativo: la tarde que lo cambió todo
Ya que se acerca a beber, que el agua trabaje un poco más