Si tu gato ya tuvo una fuente de plástico y acabó en el armario, no era mala idea. Era la fuente equivocada.
Martes por la noche, con un cepillo de dientes viejo
Los puntitos negros de la barbilla
Y un día, la bomba se para
Lo que de verdad falló (y no fue tu gato)
1. El plástico
2. Demasiadas piezas
3. La bomba y los recambios
Esa capa resbaladiza tiene nombre
Lo que puedes hacer hoy, tengas la fuente que tengas
Un caso ilustrativo: la gata que volvió a beber sola